Llévame a Niveria

llévame a niveria relato sobre el poder de la imaginación

El relato breve de esta semana versa sobre Niveria, un lugar en el que el poder de la imaginación es completamente libre. Cuando a la creatividad de los niños no se le pone límites es capaz de crear universos partiendo de un simple cubito de hielo. Niveria es solo un brevísimo reflejo de ello.

Llévame a Niveria

Carolina estaba sentada junto a su abuela. El roce de la colcha de lana en sus pies unido al del olor a asado le hacía sentir en casa. Era su hogar, el único lugar en el que podía alentar a sus criaturas, dejarlas libres, mimarlas y convertirlas en algo más que en unas líneas de un diario ajado. Su abuela tarareaba. La voz fina y delicada proyectaba la calma que se irradiaba en aquel retirado rincón de Edimburgo.

Después de la segunda taza de té, Carolina entrecerró los ojos. Pocos segundos después apareció en Niveria, el país de las hadas heladas. A su alrededor reinaba el hielo y la luz se proyectaba en todas las direcciones como si un diamante irradiase su belleza. Sentía una presión en el pecho que la empujaba a buscar a alguna de esas sobrecogedoras criaturas.

Se deslizó como una bailarina por el lago sintiendo como el frío le reconfortaba. Un susurro. Miró en la dirección opuesta y pudo ver algo que se movía. Se acercó con cuidado, como si sus pies pudieran lastimar al duro hielo. Cuando estaba a punto de descubrir qué era esa bola brillante que zumbaba cerca de los pinos cristalizados, un ronroneo la despertó.

Mili, la gata de su abuela, se había enroscado en su regazo dejando un reguero de pelos y una suave sonrisa en el rostro de Carolina. Tenía todas las vacaciones de invierno para seguir buscando a la reina de las hadas heladas.

Puedes descubrir otros relatos aquí.

La reseña de la semana pasada fue sobre el libro de Dolores Redondo Todo esto te daré.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💛️ También te podrían gustar las siguientes entradas:

Todo lo que nunca fuimos de Alice Kellen

Todo lo que nunca fuimos es el primer libro de la bilogía Deja que ocurra de Alice Kellen. No había escuchado hablar de esta autora de novela romántica hasta que entrevisté a Abril Camino para el podcast. ¡Qué buen descubrimiento! Axel y Leah se han criando casi como hermanos. Sus padres eran grandes amigos y el hermano de Leah y Axel también. Leah ha vivido enamorada en silencio, Axel era inalcanzable. Sin embargo, el destino pone patas arriba a ambas familias. Los padres de Leah mueren en un accidente de tráfico cuando ella es tan solo una adolescente. Ella está tan rota que se c ...
Quiero leer más

La chica de los zapatos rojos

motivación La chica de los zapatos rojos Pedro no quitaba ojo al reloj. Las diez. Una gota fría le recorría la espalda. Empezó a salivar, era la hora del aperitivo. Se humedeció los labios mientras se pasaba la mano por su pelo negro. No faltaba mucho. El sonido de unos tacones le hizo girarse hacia la cristalera del bar. Allí estaba ella, Julia. Se había detenido en la puerta para cerrar e ...
Quiero leer más

La rosa que asesinó a mi madre

la simplicidad de una rosa A mi madre la asesinó una rosa. Cuando llamaron al timbre me ordenó que me encerrara en mi habitación. No le gustaba recibir visitas en mi presencia, decía que los niños copan toda la atención y ella necesitaba las tertulias de las cuatro para olvidarse de que vivíamos en un minúsculo pueblo del interior. Estaba releyendo uno de mis libros favoritos antes de que el ruido estri ...
Quiero leer más

Maestra de pueblo con L de novata

La enseñanza es una patata caliente que quema aún más si hay una maestra o profesora en casa. Las mofas sobre las vacaciones, las actividades y la dureza del trabajo son solo un ejemplo de cómo la sociedad no acaba de ser consciente de que todos los ciudadanos van a pasar por las manos de la educación. Maestra con sentido del humor Una amiga, también maestra, me ha dejado el libro Maestra de pueblo con L de novata. Aunque no doy clase en un colegio sino en mi propia academia, me he sentido muy identificada con bastantes escenas. Además, me he reído tanto que todavía me duele la ca ...
Quiero leer más