Durante mucho tiempo me enfadaba, aunque no siempre lo manifestaba, cuando alguien me decía que tenía una flor en el culo. Todavía hay momentos en los que me perturba, sobre todo, cuando ese día ya lo tengo cruzado. Decirle a alguien que tiene una flor en el culo es menospreciar su esfuerzo y su trabajo. La suerte no se crea, se trabaja porque por mucho que seas buena en algo si no te lo curras, seguirás sin avanzar.
Para cumplir un sueño hay que renunciar a muchísimas otras cosas. Mi primer gran sueño fue ser independiente económicamente, así que cuando después de echar el currículum en el aeropuerto de Málaga me llamaron, no lo dudé. Los primeros meses, hasta que conseguí un segundo trabajo, no ganaba más de 450€ y con eso pagaba mi habitación en Málaga, gasolina, comida y demás detalles para sobrevivir. En mi familia se ofrecieron a ayudarme pero yo no quería ayuda de nadie.
En esa época volví a escuchar la maldita frase de que tenía una flor en el culo y yo pensaba <<¿tengo una flor en el culo por levantarme a las 3 de la mañana porque mi turno empieza a las 4 o la tengo porque a veces echo más de 12 horas entre los dos trabajos?>>
Cada vez que viajo escucho la misma cantinela. Y no, no es flor en el culo, es trabajar, renunciar y ahorrar. Prefiero no comprarme ropa, salir de fiesta o dormir en un hotel por poder viajar durante más tiempo como mochilera. Por eso, amiga, te entiendo cuando se te enerva la sangre cuando alguien quiere quitarle mérito a todo el esfuerzo que hay detrás de tus logros. Las dos sabemos que no se llega a todo, que hay que seleccionar y en la mayoría de ocasiones, esa elección supone mucha más renuncia y sacrificio de lo que se ve.

La Trilogía del Baztán de Dolores Redondo es un ejemplo de cómo no soltar un libro. Una historia que aúna misterios, creencias, asesinatos y de la que nadie queda indiferente. Estoy segura de que te va a enganchar.
A mí me llegaron a obsesionar. Leí el primero de vacaciones y nada más aterrizar en Barajas me fui directa a comprar el siguiente. No podía aguantar más sin saber qué ocurrí ...