Las fieras no entienden de cadenas

las fieras no entienden de cadenas

El tiempo era relativo y cruel en su vida. Cuando estaba con ella huía con descaro y risa burlona, pero cuando se alejaba se detenía sin compasión.

Desde que sus miradas furtivas se cruzaron, no dejó de perseguirla. La buscaba en cada rincón de la ciudad con ansia y desesperación, tanta que dolía. Quería tenerla cerca cada minuto, que no hubiera instante en el que no sintiera su aliento, que fuera suya solo suya.

Intentó volverla dócil, que fuera una chica especial en una vida normal. Que sus alas no volaran demasiado alto por si perdía en el horizonte y no lo podía alcanzar. Que viviera atada a un mundo sin más sueños que estar a su lado.

Pero su mayor error fue cercar demasiado a la fiera. Las fieras no entienden de cadenas ni de jaulas. No se pueden domar por mucho lazo que se les eche. Su raza antes o después acaba aflorando y embiste con fuerza y sin miramiento.

No vio las señales o no las quiso entender. Ella necesitaba respirar y se estaba ahogando. Despertar en el desierto era más refrescante que la mejor de las fuentes.

Él se moría de ganas de estar con ella, y ella se moría de ganas de rugir libre. Él quiso ser jinete y ella no quería dueño.

Ella dejó a la bestia salir, cogió impulso y no miró atrás cogiendo un camino que a él le pareció el peor de los precipicios.

Gracias por dejarme besarte con letras.

Puedes conocer otros de mis relatos aquí. También me gusta reflexionar y hablar de libros 🙂

firma

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💛️ También te podrían gustar las siguientes entradas:

Siete mañanas y cuatro hojas

Siete mañanas llevaba Greta paseando por los jardines de El Prado. Se detenía en cada árbol, hipnótica, sin prisa. Las flores danzaban a sus pasos, suspirando perfume y primavera. Sin aparente destino Greta llegaba al Retiro. Se adentraba sin orden por los caminos mientras se alejaba del estanque. Saboreaba las fuentes, jugaba con las ardillas hasta que de pronto se escondía entre los árboles enamorados, esos que parecen besarse todas las mañanas la mano. Acurrucada y vigilando que nadie la hubiese seguido, sacaba a la luz su tesoro. Ese descubrimiento inesperado que la hacía recorre ...
Quiero leer más

Por qué dije que no a escribir un libro de relatos

publicar un libro Escribo relatos desde que soy pequeña. Recuerdo mi infancia como una niña muy curiosa e inquieta que siempre tenía una historia entre manos. A veces me gustaba escribir, otras leer sobre mundos imaginarios. Con estos antecedentes te puedes imaginar que uno de mis sueños es escribir un libro y el siguiente publicarlo. Y cuando digo que el primer sueño es escribirlo es por ...
Quiero leer más

Más allá del invierno de Isabel Allende

¡Qué maravilla! Isabel vuelve con una narrativa desenfadada y llena de matices e ironías que dibujan una sonrisa constante y alguna que otra carcajada. Si llevas algún tiempo por aquí, sabes que me encantan las novelas de Isabel Allende. Ya comenté en el blog  La ciudad de las Bestias y El cuaderno de Maya. Ahora con Más allá del invierno he vuelto a disfrutar del estilo único de esta autora chilena. Después aprendió a cuidar sus recuerdos, incluso los más penosos, porque sin ellos sería como si nunca hubiera sido joven, nunca hubiera amado, nunca hubiera sido padre. Si el pr ...
Quiero leer más

Anoche soñé mariposas. Episodio 9 del podcast

Los domingos con podcast son más disfrutones. En los dos últimos episodios; Todos los veranos del mundo y El ayer, nosotros y un mañana imposible; estuve charlando con las escritoras de novela romántica y feel good Mónica Gutiérrez y Abril Camino. En el de hoy, os cuento un poquito más sobre las características de la novela romántica y sobre el libro Anoche soñé mariposas de Estrella Correa. ¿Te apetece el plan? Anoche soñé mariposas Quizás conoces a la escritora Estrella Correa por su saga Un gin-tonic, por favor. Esta autora de novela romántica nos traslada en su novela ...
Quiero leer más