La leyenda de la isla sin voz de Vanessa Montfort

La leyenda de la isla sin voz de Vanessa Montfort, autora de Mujeres que compran flores, es uno de los libros escogidos para la siguiente reunión del club de lectura online. Nos veremos el día 8 de noviembre a las 20h a través de un directo de Instagram para revivir esas historias. Pero antes de que llegue nuestra cita literaria, quiero dejar mi reseña por aquí.

Así si alguien no se ha animado todavía a descubrir esta novela, quizás le pique el gusanillo de la curiosidad lectora.

En Mujeres que compran flores encontramos una historia que pega muy fuerte porque está colmada de emociones y realidad. Es muy fácil empatizar con las protagonistas e incluso, verse reflejada en una de ellas. Sin embargo, en La leyenda de la isla sin voz va a ser complicado sentirnos identificadas con la historia.

La leyenda de la isla sin voz

Esta historia tiene un protagonista muy especial, Charles Dickens. En 1842 se encuentra de gira por Estados Unidos cuando recibe un carta enigmática desde la isla de Blackwell, una cárcel de agua frente a Manhattan en la que se encuentran aquellas personas rechazadas por la sociedad: huérfanos, prostitutas, dementes, delincuentes o ancianos.

Charles Dickens es conocido no solo por sus maravillosos libros sino también por su sentido de la responsabilidad con los más desamparados. De ahí que ese mensaje anónimo cale hondo y le lleve a pasar dos semanas en la isla que le cambiará como persona y en la que además, creará una de sus historias más famosas, Cuento de Navidad.

Todas las islas guardan un secreto o un tesoro. Ésta guarda ambas cosas, recordó Charles en alto.

¿Cuáles serán esos misterios que oculta La Isla?

Temas candentes

Esta novela refleja un nudo de problemas asfixiantes. Una maraña de situaciones que a la mayoría le gustaría enviar a una isla como Blackwell para no volver a verlos jamás. Un ejemplo del absurdo del racismo es como la llegada de un hombre con la piel azul, en el libro se cuenta por qué la tiene así, rompe con ese orden «normal» que había establecido. Negros separados de los blancos en cualquier estancia, pero claro, ¿en qué grupo metían a alguien azul?

También se tocan temas como el control de la natalidad o el derecho de las mujeres a vivir su propia vida sin depender de un hombre. En ese momento histórico es una auténtica utopía con la que sueñan algunos de los personajes femeninos pero nos recuerda que los derechos que ahora mismo disfrutamos no han sido siempre así. Y además, remarca que el haber tenido esos derechos durante un tiempo, no es garantía de que se mantengan en el futuro. Por eso no hay que bajar las manos.

Pero sin duda, el tema más candente es el trato, en general, hacia las personas.

Ninguna de las instituciones que hay en La Isla, cuida a sus habitantes. Son humillados, denigrados y maltratados física y mentalmente. La visita de Charles Dickens supone una bocanada de esperanza para que esa vejaciones cambien, para conseguir tener una vida digna aunque sea encerrados en un pedazo de tierra.

—Aquella última conversación con Anne Radcliffe en la puerta del manicomio me obligó a recordarme de niño —admitió Charles mientras paseaba por la playa al lado de la joven—, y por eso también recordé que yo era la prueba viviente de que un ser humano podía enfrentarse a su propio sino. Reescribirlo, burlarlo… Por eso he vuelto. Porque algo cambió en mí en este lugar. Algo que modificó lo que era y me convirtió en quien ve hoy. Y he venido a buscarlo.

Juego con la creación de historias

En La leyenda de la isla sin voz, Vanessa Montfort utiliza el proceso creativo de Charles Dickens para descubrir y proteger tanto el tesoro como el secreto de Blackwell. El escritor inglés especula cómo crearía cada personaje, cuáles serían sus motivaciones, cómo evolucionarían y por supuesto, cuál sería el final más convincente.

Ese proceso de escritura nos muestra no solo cómo funciona el sistema deductivo de Charles sino también cómo son el resto de personajes. Así podemos entenderlos de forma profunda, verlos más allá de su físico y comprender algunos de los silencios.

—Un buen escritor lo es porque sabe dar con una buena historia, pero sobre todo, ningún escritor lo es del todo si no es capaz de escuchar a sus personajes.

Los personajes de esta historia son muy particulares y aunque son bastantes, de todos conocemos su trasfondo y su futuro. Las pinceladas son justas pero acertadas así que podrás hacerte una idea muy nítida de Florita, Ada o Tim; entre otros.

Dos tiempos de narración

La leyenda de la isla sin voz está narrada en dos tiempos, la primera vez que Charles Dickens visita Blackwell en 1842 y la segunda en 1867 cuando vuelve a recuperar aquello que lo transformó.

Con esa segunda visita quedan resueltos algunos puntos que estaban abiertos en la primera historia. Sin embargo, hay un misterio del presente que se anticipa bastante bien en cuanto se descubre qué es el tesoro de La Isla.

A pesar de ese pequeño detalle, es un acierto poder disfrutarla en dos tiempos porque la primera historia se vive desde el calor de la calma. La perspectiva del tiempo amplifica unos detalles y otros los convierte en silencios.

Lo que no me ha terminado de convencer son algunas descripciones de las estancias y de las vidas pasadas y futuras de algunos personajes extras como Nellie o Julio Verne. Creo que de haberlas suprimido la historia no se hubiera alterado, al revés, tendría más frescura.

En general, me ha gustado mucho La leyenda de la isla sin voz de Vanessa Montfort, es entretenida y me hizo viajar en un espacio tan pequeño. Aunque tengo que reconocer que cómo me hizo vibrar y llorar Mujeres que compran flores, no lo ha conseguido esta.

¿Qué te parece esta historia?

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Amor y luz ?

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