Durante mucho tiempo me enfadaba, aunque no siempre lo manifestaba, cuando alguien me decía que tenía una flor en el culo. Todavía hay momentos en los que me perturba, sobre todo, cuando ese día ya lo tengo cruzado. Decirle a alguien que tiene una flor en el culo es menospreciar su esfuerzo y su trabajo. La suerte no se crea, se trabaja porque por mucho que seas buena en algo si no te lo curras, seguirás sin avanzar.
Para cumplir un sueño hay que renunciar a muchísimas otras cosas. Mi primer gran sueño fue ser independiente económicamente, así que cuando después de echar el currículum en el aeropuerto de Málaga me llamaron, no lo dudé. Los primeros meses, hasta que conseguí un segundo trabajo, no ganaba más de 450€ y con eso pagaba mi habitación en Málaga, gasolina, comida y demás detalles para sobrevivir. En mi familia se ofrecieron a ayudarme pero yo no quería ayuda de nadie.
En esa época volví a escuchar la maldita frase de que tenía una flor en el culo y yo pensaba <<¿tengo una flor en el culo por levantarme a las 3 de la mañana porque mi turno empieza a las 4 o la tengo porque a veces echo más de 12 horas entre los dos trabajos?>>
Cada vez que viajo escucho la misma cantinela. Y no, no es flor en el culo, es trabajar, renunciar y ahorrar. Prefiero no comprarme ropa, salir de fiesta o dormir en un hotel por poder viajar durante más tiempo como mochilera. Por eso, amiga, te entiendo cuando se te enerva la sangre cuando alguien quiere quitarle mérito a todo el esfuerzo que hay detrás de tus logros. Las dos sabemos que no se llega a todo, que hay que seleccionar y en la mayoría de ocasiones, esa elección supone mucha más renuncia y sacrificio de lo que se ve.

La casa 29 vuela a mi mente mientras cierro los ojos y respiro profundamente.
El abuelo acaba de dar el último brochazo y la fachada reluce blanca como la espuma que hacen las olas al romper en la orilla. Los marcos de las ventanas y la puerta un azul intenso como el de sus ojos. Unas caracolas que cogimos el verano anterior dan la bienvenida al que cruza el umbral.
Me siento a salvo.
Despierto de la ...
La Trilogía del Baztán de Dolores Redondo es un ejemplo de cómo no soltar un libro. Una historia que aúna misterios, creencias, asesinatos y de la que nadie queda indiferente. Estoy segura de que te va a enganchar.
A mí me llegaron a obsesionar. Leí el primero de vacaciones y nada más aterrizar en Barajas me fui directa a comprar el siguiente. No podía aguantar más sin saber qué ocurrí ...
La chica de los zapatos rojos
Pedro no quitaba ojo al reloj. Las diez. Una gota fría le recorría la espalda. Empezó a salivar, era la hora del aperitivo. Se humedeció los labios mientras se pasaba la mano por su pelo negro. No faltaba mucho.
El sonido de unos tacones le hizo girarse hacia la cristalera del bar. Allí estaba ella, Julia. Se había detenido en la puerta para cerrar e ...
A ti querida amiga, te quiero hacer una confesión. Contarte un secreto que me ha estado agujereando el alma y me la ha dejado retorcida. Estos meses van a ser una revolución por completo en mi vida, en 29 días dejo mi trabajo. He tocado fondo.
Después de sentir que no me han tratado con la dignidad que se merece una persona, he tenido que decir basta. Porque es cierto que como me pedían podía aguantar más pero yo ya no ...