El cuaderno de Maya de Isabel Allende

El cuaderno de Maya

Título: El cuaderno de Maya

Autora: Isabel Allende

Género: Narrativa Hispanoamericana

Editorial: Plaza & Janés

Edición: 2011

Puntuación: 4 de 5

Sinopsis

Un pasado turbio persigue a Maya. Si quiere seguir con vida deberá refugiarse en el lugar más alejado de la tierra, Chiloé, una isla de Chile. Su futuro es completamente incierto. No sabe cuánto tiempo necesitará para que se calme la furia de sus enemigos ni cómo va adaptarse a esta nueva cultura. Todo su historia se ve volcada en las páginas de un diario que le regala su abuela Nini antes de despedirla en el aeropuerto de San Francisco.

La propia autora, Isabel Allende, ha llegado a decir que este personaje le ha hecho sufrir más que ningún otro.

Reseña de la novela

Hay personas dentro de una familia que son las raíces. Todos los miembros las sienten e incluso pueden llegar a tener conciencia de su importancia. Solo cuando esas raíces robustas desaparecen, las familias comprueban si ese pegamento que las unía, resiste. Lo mismo pasó con el núcleo de la familia de El cuaderno de Maya.

Su autora, Isabel Allende, tiene una narrativa característica. Dulce y armoniosa a la vez que cargada de detalles. Escribe con color, como si pintase un cuadro. De ahí que las descripciones en las páginas de sus novelas sean abundantes llegando a ralentizar la lectura en algunos puntos. Son la seña inequívoca de Isabel. El desarrollo de la historia no es tan importante como la atmósfera emocional que se crea en ella.

«Estoy en Chile, el país de mi abuela Nidia Vidal, donde el océano se come la tierra a mordiscos y el continente sudamericano se desgrana en islas».

Rebosa emoción en cada palabra. El lector puede sentirse parte de la historia y no solo un mero espectador. A mí personalmente las novelas de esta autora me fascinan por el carácter sensorial, me retuercen incluso me cargan emocionalmente. Con Paula me ocurrió lo mismo. No era capaz de leer más de una hora porque parecía que mis sentidos iban a explotar, como si de verdad hubiera sido partícipe de esa vivencia.

En El cuaderno de Maya el desencadenante del cambio de actitud de la protagonista es la muerte de su abuelo Popo. La profundidad de los personajes, especialmente la de Popo, traspasa todas las barreras. Es el amor y la bondad personificada.

 «Escuché muchas veces, posiblemente novelado, el amor de mis abuelos y llegué a memorizarlo palabra a palabra, como un poema».

Popo no es el abuelo biológico de Maya, sino con el que ha crecido. Cuando muere el dolor la azota dejándola perdida, se cuela por todos los poros y no encuentra una salida. Lloré muchísimo con esta parte de la novela, como si estuviera sintiendo de nuevo la magia de mi propio abuelo. La frase «Cuando encuentre mi planeta le pondré tu nombre, Maya» resume de forma concisa todo el amor que él siente por esa nieta con carácter.

Que no falte Chile. Las pequeñas historias de personajes secundarios ayudan a ejemplificar el carácter chileno. Aparecen de golpe pero con maestría. Gracias a ellas se percibe con todos los sentidos el lugar, los aromas, la mentalidad… Además, muchos de ellos tienen un papel clave en el desenlace de la novela.

Todas sus obras están basadas en alguna experiencia vital y Chile es la cuna por la que empezar. Alaba su tierra, el calor y la fuerza de sus ciudadanos. Ama su cultura igual que Nini, la abuela de Maya. Sin embargo, también apela a la crítica sin morderse la lengua con temas políticos como el golpe militar o la dictadura de Pinochet.

El baile del tiempo. La obra está escrita de corrido, no hay capítulos. La única separación entre los acontecimientos son las estaciones del año hasta que Maya vuelve a florecer. Lo que sí es una danza es el uso temporal. Isabel comienza narrando una aventura de la protagonista y a la siguiente línea cruza a otra historia del pasado que incluso no tiene nada que ver directamente con Maya. Como cualquier melodía suave, acuna, agita pero no entorpece.

El cuaderno de Maya es un universo complejo que debes saborear con calma y los sentidos abiertos. Cualquier historia tiene un trasfondo más profundo, solo hay que mirar más allá de lo que se muestra.

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Gracias por dejarme besarte con letras.

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