
Ama tu cuerpo porque es el mejor regalo que te han podido brindar.
Ámalo por encima de sus defectos. Esas imperfecciones que nos empeñamos en tapar son las que nos hacen diferentes y especiales. Únicos, extraordinariamente únicos.
Ama la forma de moverte, de correr, de saltar, de bailar hasta no poder más.
Ama cada centímetro de tu piel. Es la culpable de convertir una caricia en algo eterno, un beso en el mayor de los volcanes.
Ama tu cuerpo cada día, no lo maltrates ni lo descuides. Recuerda que solo tienes uno y te va a acompañar durante todo el viaje. Llega con él destrozado hasta el final pero de placer, no de dolor.
Ama tu propia belleza, sin comparaciones ni reproches. Ámala y siéntala, es tuya completamente tuya.
Ama tus manos, tus pies, tu corazón, ama tu cuerpo entero porque te va a permitir llegar hasta lugares insospechados, vivir experiencias sublimes y engendrar el mayor de los amores.
Simplemente ama, ámate mucho
Para saber amar a los demás primero tenemos que empezar por nosotros. Sacar toda esa energía que nos consume y abrir nuestra alma para que evolucione cada día un poquito más.
No caigamos en las garras de aquellos que solo te consideran apto si cumples los cánones establecidos. Sintamos más bien pena de quien necesita empobrecer al resto para sentirse grande.
Recuerda que serás quien tú quieras ser.
Gracias por dejarme besarte con letras.
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Escribo relatos desde que soy pequeña. Recuerdo mi infancia como una niña muy curiosa e inquieta que siempre tenía una historia entre manos. A veces me gustaba escribir, otras leer sobre mundos imaginarios.
Con estos antecedentes te puedes imaginar que uno de mis sueños es escribir un libro y el siguiente publicarlo. Y cuando digo que el primer sueño es escribirlo es por ...
Le gustaban las rosas blancas. Las había visto crecer desde que era una niña en el jardín de su abuela Rosario. Cuando las primeras rosas brotaban y se desperezaban del capullo, Rosario las acariciaba antes de cortar con cuidado una de ellas. Siempre se la daba a Blanca, su nieta, y le contaba la historia de que su nombre también había nacido en aquel pedazo de paraíso.
A pesar de sus 25 a ...
Uno de los momentos que más me ha llenado esta semana ha sido la charla con mi compañero Fernando. ¡Cómo me recuerda a mi abuelo! Y no solo por el nombre.
Es un hombre de mi curso de escritura creativa y él mismo es un libro andante. Es de esas personas que consigue tenerme pendiente de cada palabra, con el que el tiempo se detiene y todo tiene un sentimiento y conocimiento sobrecogedor.
Me recom ...