No ser Superwoman también es la caña

superwoman

Superwoman: Caricatura cruel que hemos implantado en nuestro día a día para sabotear el autoestima y energía de las mujeres auténticas y reales.

Mi día a día este último mes se puede definir entre caos y mi vida metida en cajas. Septiembre ha sido uno de esos meses peleones y en los que de nuevo me he reafirmado que los planes, la mayoría de veces, valen para poco.

Una mudanza decidida de la noche a la mañana de Madrid al pueblo, reformar la que ahora es nuestra casa y montar una oficina no son precisamente tareas que se quiten de la dichosa lista must be done muy fácilmente. Es más, seguimos con nuestra vida metida en cajas y la casa a medio terminar.

¡Sobreviviremos!

Lo «gordo» ya está listo, solo falta ponerlo todo bonito porque el hogar ya lo llevamos de serie. Pero aquí lo importante no es si me he enamorado de una butaca monísima a la vez que cara para la casa, lo realmente crudo es cómo maltratamos nuestro cuerpo para intentar llegar a todo.

No ser Superwoman también es la caña

    1. Tengo un reto personal, correr la Behobia en menos de 2 horas. Llevo tres semanas sin poder salir a correr, no por falta de tiempo, sino de energía. La primera semana estaba muy agobiada porque no estaba entrenando. Lo que tenía que ser un reto divertido y de superación me estaba empezando a amargar. En ese momento lo calificaba como algo «muy importante» pero, ¿realmente lo es? En cierto modo, sí es muy importante para mí pero no tanto como para jugarme la salud. Voy a intentarlo pero con cabeza y siendo consciente de que no he estado precisamente tocando las palmas en el sofá.
    2. No solo comas, nutre tu cuerpo. Esto sí que ha sido un cachondeo padre. Toda esa dieta equilibrada por la que abogo y que habitualmente practico, se ha ido de paseo por La Alpujarra porque lo que es en mi casa, no ha parado. La cantidad de patatas, pelotazos y demás guarrerías que he ingerido no son ni mucho menos sanas pero el nivel de estrés que tenía tampoco. ¿Me martirizo por haber perdido el control? Pues chica, no. Bueno, para serte sincera hay días que sí. Creo que nos fustigamos continuamente porque no hemos comido tal cosa o hecho tal otra. Me parece que es más interesante analizar la situación y ver si es algo habitual o un pico de excesos en un momento determinado. ¡Rutina, ven a mí!
    3. Duerme mucho. Cuando te dicen que el descanso es clave asientes con la cabeza pero por dentro sabes que dormir, lo que se dice dormir, estás durmiendo poco. Cuando estoy tan nerviosa no puedo dormir. Hay gente que le da por comer, le duele la tripa o cualquier otro síntoma. Yo directamente no puedo dormir, ni siquiera la siesta. Sigo siendo una mezcla entre arrastrarse por las esquinas y oso panda pero por lo menos los niveles de estrés vuelven a bajar. Por favor, que sean por mucho tiempo.
    4. Decir que no da gustazo. En septiembre tenía bastantes eventos que no me quería perder por nada del mundo y al final dije que no a todos. Repito, no tenemos que ser superwoman ni estar comparándonos continuamente hasta qué límites llegan los demás. Reconozco que alguna vez he pecado y no me ha hecho más feliz, todo lo contrario. ¿Por qué será que nos gusta tanto ver todos nuestros aspectos negativos en vez de todo lo que hemos conseguido?

Olvídate del mundo, céntrate en tu mundo

Esos son solo una mínima parte de los sentimientos de culpa que he experimentado en este mes. Parece que nacemos programadas con «si no llego a tal cosa es que no soy lo suficientemente buena». ¡Joder! Basta ya de putearnos a nosotras mismas.

Estoy cansada de juzgarme, de ver cómo mis amigas o mujeres más cercanas son presas de la culpa continua y no nos damos cuenta que no hay mayor carga que la mental.

Cuando he acabado una media maratón o un entrenamiento muy duro, me he tumbado en el sofá o he ido al fisio y como nueva. Sin embargo, cuando tenemos un taladro continuo en la cabeza por mucho sofá, pelis, palomitas y demás estímulos positivos que le quieras dar a tu cuerpo, ese machaque no se detiene y te consume.

No recuerdo estar tan cansada como ahora. La mudanza, la reforma, tener un negocio recién parido cansan pero lo que más me ha agotado es el run run continuo en la cabeza, la maldita lista de tareas pendientes.

Valemos más que un lista de tareas

Muchas sois madres, tías o tenéis a personas a vuestro cargo pero que nunca se nos olvide que ante todo somos mujeres. Mujeres que luchan cada día por ser mejores, mujeres que quieren ser felices, mujeres que deben cuidarse porque señoritas, que no se nos olvide que si nosotras no nos cuidamos, hincamos el pico.

Ojalá las próximas conversaciones que tenga con mis chicas favoritas no vengan marcadas por frases como «no me da la vida», «no tengo tiempo ni para respirar»… Así no vamos a ningún sitio, bueno sí, al lado oscuro y feo de la vida.

Me pirra la vida, creo que es maravilla y que chicas, a veces nos comemos tanto el tarro que el bote se queda demasiado seco.

¿Tú también eres una fustigadora contigo misma? ¿Vives pegada a una lista de tareas pendientes?

Siempre, gracias por dejarme besarte con letras. Y hoy además, te beso un poquito más fuerte porque eres simplemente maravillosa.

firma

2 comentarios

  1. Bea!!! Me ha encantado y me siento súper identificada. A veces no nos damos cuenta de que nos convertimos en robots del todo lo hago cueste lo que cueste.
    Muy buena reflexión y me lo guardo porque a veces se nos olvida y tenerlo a mano me va a venir genial!!!
    Muchísimas gracias guapa!!! Feliz finde.

  2. ¡Ais, no me había saltado la alerta del comentario! 🙁
    Gracias por leer el texto y por escribirme. Tenemos que luchar contra el piloto automático y pararnos a saborear.
    Un besote preciosa 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💛️ También te podrían gustar las siguientes entradas:

La viajera del tiempo, inicio de una trilogía. Episodio 11 del podcast

¡Domingo de podcast! Para mí estos días se han convertido en mis lunes así que terminar/empezar la semana con la magia de episodios como este con Lorena Franco es un lujazo. La viajera del tiempo fue la primera novela de su trilogía del tiempo y con la que consiguió ser finalista del Premio Literario de Amazon. ¡Una maravilla! Charlamos sobre cómo surgió esta trilogía tan peculiar ya que las historias de los libros no están entrelazadas entre sí salvo porque los viajes en el tiempo son un elemento clave. ¿Te apetece escuchar a Lorena? Dale al play. La viajera del tiempo, inic ...
Quiero leer más

El calor de una abuela, un regalo del paraíso

el calor de una abuela Le gustaban las rosas blancas. Las había visto crecer desde que era una niña en el jardín de su abuela Rosario. Cuando las primeras rosas brotaban y se desperezaban del capullo, Rosario las acariciaba antes de cortar con cuidado una de ellas. Siempre se la daba a Blanca, su nieta, y le contaba la historia de que su nombre también había nacido en aquel pedazo de paraíso. A pesar de sus 25 a ...
Quiero leer más

La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez

Agnes Martí es una arqueóloga apasionada de su profesión. Cansada de la falta de oportunidades en España, decide poner rumbo a Londres. Su primer encuentro con la ciudad no es idílico hasta que la desesperación la lleva al barrio del Temple. En él encontrará los cimientos de su oasis, Moonlight Books, la librería del señor Livingstone. Un lugar mágico lleno de personajes icónicos. Una atmósfera de amor y locura en la que desplegar sus alas hasta que un día, el rugir de las campanillas de Moonlight Books anticiparán el huracán que está por llegar. Qué vas a encontrar en La ...
Quiero leer más

Mujeres errantes. Episodio 13 del podcast

Qué honor es poder entrevistar a una escritora y que se entregue con tanta generosidad. Me siento una privilegiada por todas las mujeres que han pasado por el podcast y por las que están por venir. Hoy tengo el placer de compartir esta entrevista con Pilar Sánchez Vicente, escritora y documentalista, sobre su libro Mujeres errantes. Esta conversación te va a sacudir y te va a hacer reflexionar. Hablamos sin pelos en la lengua del porno, la guerra, el hambre o la emigración. Una novela desgarradora pero con mucha belleza. ¿Te vienes? Mujeres errantes, una novela para reflexionar Mu ...
Quiero leer más