30 maneras de quitarse el sombrero de Elvira Lindo

Leer 30 maneras de quitarse el sombrero de Elvira Lindo ha sido un regalo enorme, pero uno de los que da un gustazo que me entra por la punta de los pies y termina por colapsarme de emoción. Tanto que necesito descargar vía lacrimal para no ahogarme entre tanta ola emocional.

Elvira Lindo nos muestra a 30 mujeres, entre ellas su autorretrato, que han desafiado de alguna forma los cánones establecidos, que han desafiado esos lugares bien delimitados que habían creado para ellas.

Un altavoz con el que recordar que seguir las normas no siempre es lo correcto.

30 maneras de quitarse el sombrero

Esta obra me ha ofrecido la oportunidad de descubrir la historia de mujeres como Alice Munro. Una cuentista canadiense que llevaba una doble vida: la madre perfecta y la escritora que encontraba Una habitación propia en el cuarto de la plancha.

Cuando sus cuentos estaban recibiendo cierto reconocimiento, un periódico le dedicó un titular tan bonito… «Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos». Esa misma ama de casa consiguió el Premio Nobel de Literatura en 2013.

Elvira Lindo nos muestra a una autora que ve más allá en los personajes que para otros carecerían de glamour y brillo. Algunas de las obras que ya tengo apuntadas para conocer su labor literaria son Demasiada felicidad o La vida de las mujeres.

Frases que emocionan o que hieren

Alice Munro no es la única escritora que su historia me ha removido. Las 30 mujeres que se reúnen en estas páginas, me parecen tan interesantes que necesitaría años para profundizar en todo lo que han aportado al mundo.

Tengo 30 maneras de quitarse el sombrero repleto de anotaciones y recordatorios de frases tan potentes que todavía me siguen poniendo la piel de punta.

No se trata de oponerse a lo que una mujer diga, sino de impedir que hable.

Este libro es uno de los que comentaremos en el club de lectura online de este domingo y me siento muy feliz de haberlo elegido.

No quiero que pienses que se trata de un libro denso o cargado de fechas y datos, es directo y conciso. No son muchas las páginas las que se dedican a cada autora pero sí que se aportan los detalles justos para invitarte a liberar tu curiosidad sobre ellas.

Otra de esas voces femeninas que me apetece muchísimo descubrir es Chimamanda Ngozi Adichie, y por eso su libro Todos deberíamos ser feministas, será una de las propuestas para el próximo mes de lectura compartida.

Esta escritora y dramaturga nigeriana ha conseguido penetrar en el corazón de millones de personas a pesar de hablar de una realidad muy concreta, la africana. Gran parte de su trabajo es una oportunidad para entender y liberarnos de prejuicios si queremos tener una mente abierta.

Pero si una historia me ha tocado muy de cerca ha sido la propia de Elvira Lindo. A veces me siento que necesito definir más mi escritura. Quedarme o con la parte emocional o con la del humor, me es imposible. Ambas forman parte de quién soy y por tanto, de lo que transmito.

Elvira Lindo comparte en su autorretrato cómo le hubiera gustado en más de una ocasión escribir bajo un seudónimo para ser verdaderamente libre, para no tener que temer hacer daño a sus seres cercanos por contar sin filtro.

Porque es una lástima, pero no todo el mundo entiende el humor, mucho menos el irónico. Ella pone un ejemplo muy pero que muy machista que prefiero que lees tú misma. Da mucha rabia ver tantas situaciones, algunas muy sutiles, con las que quieren silenciarnos.

Lee 30 maneras de quitarse el sombrero, descubre a estas mujeres y comprueba cómo los pequeños gestos sí que generan impacto.

Amor y luz ?

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