No te guardes las ganas

No te guardes las ganas amiga mía de amar, de sentir y vibrar. De que tu pelo ondee a lo loco mientras mueres a carcajadas. De soñar alto, muy alto y de creer que el mundo brilla más cuando lo miras con ganas.
 
No te guardes las ganas de llorar, de soltar las emociones que se guardan, que se guardan ¿para qué? Deja que fluyan y florezcan cual almendro en primavera. Suéltalas para que vuelen libres.
 
No te guardes las ganas de abrir ese vino y sentir el dulzor en tus labios. De estrenar ese vestido que lleva tanto tiempo esperando una ocasión especial, el momento es ahora. De pintarte los labios y pisar fuerte. No te guardes las ganas.
 
No te guardes las ganas de bailar sin importar donde, solo con quien. De saborear ese te amo que solo cobra sentido si lo dice él. Siéntelo fuerte o suave, pero siéntelo. Haz que tu corazón lo atrape y no lo suelte.

 No te guardes las ganas de decirle al viento lo que piensas y lo que quieres. Que lleve al mensaje al lugar que sea, pero cuéntaselo para que lo lleve.

No te guardes las ganas para mañana, hazlas realidad hoy. La razón es fácil, el tiempo.
 
Un tiempo que no va a esperar al momento perfecto. El momento perfecto es el que tú creas porque él solo no va a venir a tocar a la puerta.
 
No te guardes las ganas de ser feliz por miedo. Sé feliz y punto. El presente está aquí y si en el futuro llegan razones por las que llorar, ya llegarán pero, ¿para qué anticiparse a algo que ni siquiera es seguro de que ocurra?
 
Simplemente no te guardes las ganas de nada, no ahorres en tu felicidad.
 
Gracias por dejarme besarte con letras.
Recuerda que puedes encontrar más relatos aquí.
firma
 
 

3 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💛️ También te podrían gustar las siguientes entradas:

Sexismo cotidiano. Episodio 3 del podcast

¡Bienvenido de nuevo al podcast! En este episodio, desgrano el último ensayo feminista de la temporada, Sexismo cotidiano. En dos semanas, cambiamos de género y saltaremos al thriller y novela negra. Si te perdiste los episodios anteriores, puedes escucharlos pulsando sobre sus nombres: La soledad elegida de las mujeres y Una habitación propia. Sexismo cotidiano, un golpe de realidad Cuando leí Sexismo cotidiano, la oleada de emociones era constante. Asco, ira, miedo... Es increíble cómo hemos normalizado la mayoría de esos gestos o comentarios obscenos, incluso, camuflándolos c ...
Quiero leer más

Liderazgo consciente para profesionales inquietas

Uno de los aspectos que me encanta de las redes sociales es la magia de la conexión. Descubrí el libro Liderazgo consciente para profesionales inquietas gracias a Silvia Almademater, ilustradora de este libro y también del que publico en junio, El misterio de la caja verde. Hablé con ella en este episodio del podcast. Pero la magia no se quedó ahí. A Silvia la conocí gracias a la comunidad de Emprenderadas. Y en esa misma comunidad, tuve el placer más tarde de escuchar a Paola Corbalán, una de las autoras de Liderazgo consciente para profesionales inquietas, charlar sobre estrategia ...
Quiero leer más

Hoy es mi funeral y tengo algo que contarte

[caption id="attachment_332" align="aligncenter" width="665"]flores Eres demasiado fuerte para dejar de sonreír[/caption] Quizás hoy no sea mi funeral literalmente hablando y además así lo espero, pero sí es mi funeral emocional y tengo algo que contarte. Llevo todo este último mes dándole vueltas a la cabeza porque algo no encajaba, no estaba saliendo como tenía que ser o como yo pensaba que tenía que ser. Ha sido un ...
Quiero leer más

Llévame a Niveria

llévame a niveria relato sobre el poder de la imaginación El relato breve de esta semana versa sobre Niveria, un lugar en el que el poder de la imaginación es completamente libre. Cuando a la creatividad de los niños no se le pone límites es capaz de crear universos partiendo de un simple cubito de hielo. Niveria es solo un brevísimo reflejo de ello. Llévame a Niveria Carolina estaba sentada junto a su abuela. El roce ...
Quiero leer más