No te guardes las ganas

No te guardes las ganas amiga mía de amar, de sentir y vibrar. De que tu pelo ondee a lo loco mientras mueres a carcajadas. De soñar alto, muy alto y de creer que el mundo brilla más cuando lo miras con ganas.
 
No te guardes las ganas de llorar, de soltar las emociones que se guardan, que se guardan ¿para qué? Deja que fluyan y florezcan cual almendro en primavera. Suéltalas para que vuelen libres.
 
No te guardes las ganas de abrir ese vino y sentir el dulzor en tus labios. De estrenar ese vestido que lleva tanto tiempo esperando una ocasión especial, el momento es ahora. De pintarte los labios y pisar fuerte. No te guardes las ganas.
 
No te guardes las ganas de bailar sin importar donde, solo con quien. De saborear ese te amo que solo cobra sentido si lo dice él. Siéntelo fuerte o suave, pero siéntelo. Haz que tu corazón lo atrape y no lo suelte.

 No te guardes las ganas de decirle al viento lo que piensas y lo que quieres. Que lleve al mensaje al lugar que sea, pero cuéntaselo para que lo lleve.

No te guardes las ganas para mañana, hazlas realidad hoy. La razón es fácil, el tiempo.
 
Un tiempo que no va a esperar al momento perfecto. El momento perfecto es el que tú creas porque él solo no va a venir a tocar a la puerta.
 
No te guardes las ganas de ser feliz por miedo. Sé feliz y punto. El presente está aquí y si en el futuro llegan razones por las que llorar, ya llegarán pero, ¿para qué anticiparse a algo que ni siquiera es seguro de que ocurra?
 
Simplemente no te guardes las ganas de nada, no ahorres en tu felicidad.
 
Gracias por dejarme besarte con letras.
Recuerda que puedes encontrar más relatos aquí.
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