Entre dos aguas

En la última clase del curso de escritura creativa teníamos como propuesta crear un relato partiendo de cartas. Reconozco que esta forma de contar historias me encanta. Deja la puerta abierta a la interpretación, a ponerse en la piel de cada personaje y sobretodo a jugar con los silencios. 
He querido también añadir el simbolismo de la separación entre distintas aguas para darle más intensidad. Espero que te transporte lejos.

Las cartas de mis amantes

  
Santander, 23 de enero de 1956
 
Querido Julio:
Esta mañana he vuelto a releer las 153 cartas que nos separan y por un momento sentí que era tu voz la que me hablaba. 
El médico volvió a venir ayer con cuentos y potingues de viejas. ¿Sabes? Hay veces que creo que está más aquí que en su propia casa. He llegado a pensar que se trae algún juego de faldas con mi madre. A ella le sale esa risa tonta cada vez que viene y las visitas que me hace a mí son cada vez más cortas mientras que las charlas con mi madre demasiado largas. Que sé yo Julio, quizás solo es la fiebre por verte que me hace sacar amores imposibles de cada rincón.
 
Julio, ¿te acuerdas de esa tarde en la playa? Creo que fue la última vez que vi el sol y sentí el aire fresco en mi pecho, el aire… Estabas tan bello Julio. ¡Cómo reías! No cabía en mí al verte saltar las olas.
No dejo de preguntarme qué hicimos mal para que ahora solo te pueda rozar a través de tinta y papel. O ¿qué no hicimos? 
Julio… No puedo más. 

Separados entre dos aguas 

Cuba, 1 de marzo de 1956
 
Mi querido Marco:
Se me ha roto el corazón en mil pedazos al leer tu carta. No puedo ni imaginar la oscuridad de tus días para que te estés apagando de esta forma. Siento muchísimo ser el causante de tu dolor y aún siento más no poder hacer nada para paliarlo. 
 
Marco, claro que me acuerdo de cada uno de los momentos vividos a tu lado, de como tus labios rozaban mi piel mientras susurrabas mi nombre o como nos miramos durante la última feria.
 
Cómo no me voy a acordar…
 
Yo también estoy cansado, mucho. Cansado de no poder estar con el hombre que amo, cansado de no poder ver a mi pobre madre, cansado de que este calor que siento por ti se haya convertido en mi peor cárcel… Yo tampoco puedo más Marco. No puedo.
 
Mis tíos me han presentado a una buena muchacha. Es bonita y educada y bueno… no puedo pedir más. Marco, me voy a casar con ella. Quiero empezar una vida nueva y tú deberías hacer lo mismo. 
 
No es la vida con la que siempre había soñado pero al menos es más vida que lo que ahora mismo tengo. Siento hacerte de nuevo daño con estas letras, las últimas, pero los dos sabemos que es imposible nuestra lucha y a mí se me agotaron las fuerzas en tanta batalla.
 
Te quiero con toda mi alma Marco, eso no lo dudes.
Gracias por dejarme besarte con letras.
 
Puedes conocer otros de mis relatos aquí  🙂
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